
14 de agosto de 2007
Querido Manuel:
El pasado Enero recibí una propuesta interesante: Definir la “Soledad” y después de estar todo este tiempo pensando y dándole vueltas a este asunto he llegado a la conclusión de que No lo se. Si, se que podría empezar a filosofar diciendo cosas como que “es algo mas que no tener con quien hablar” o “es estar rodeada de gente y sentir que te falta una sola persona”, pero, sólo serviría para que mi supuesta definición resultara mas “bonita” o interesante y ¿Cómo no? Para engañarte fingiendo conocer un sentimiento que jamás he sentido, y ya me conoces, detesto mentirte.
Todo el mundo cree haberla sentido alguna vez, pero en realidad, nadie sabe a ciencia cierta si eso que siente es soledad o solamente es tristeza, melancolía, angustia, desconsuelo… Porque en mi opinión la soledad no es un sentimiento que sigue una pauta, no puede clasificarse, ¿Cómo podemos catalogarlo? ¿Es ese nudo en la garganta que te impide hablar? No, esa es la emoción. ¿Tal vez es cuando quieres llorar? Tampoco, esas son la impotencia, la rabia, el dolor y en ocasiones la felicidad. Entonces ¿Es cuando crees no tener a nadie a quien confiar ese problemilla que lleva días atormentándote? Y como estas muchas otras preguntas que me arrastran a la conclusión de que dentro de lo abstracto y personal que puede ser un sentimiento la soledad es el más subjetivo de todos.
Para mi la palabra “Soledad” es una de esas que con solo siete fonemas dice muchísimas cosas y todas distintas, desde un: “Sólo es una mala racha” hasta un “¿Qué hago aquí? pasando por: “no hago una a derechas”, “todo me sale mal”, “Total… no le importo a nadie” … y otras muchas conjeturas que se desvanecen al descubrir que alguien te ha dicho “Eres mi amiga”, da igual no ser la mejor, pero ya sabes que le importas a alguien, ¡Alguien confía en ti! Independientemente de los metros o kilómetros que os separen, ya me conoces. Para mi los kilómetros son solo una cifra que te recuerdan que a “x” kilómetros hay cierta personilla que está esperando tu sonrisa para sonreír al empezar un nuevo día, alguien a quien le quema el sonido de tus lágrimas al caer mientras hablas por teléfono y le cuentas que algo no ha salido como esperabas o ha salido mal. Ese alguien que no hace falta que te diga “eres mi mejor amiga” ni “Te quiero”, porque es vuestro secreto a voces y se encarga de demostrártelo. Esa misma persona que parece tener un radar para cuando necesitas escuchar cosas como “tranquila, el tiempo pone a cada uno en su sitio” o “Olvídalo, es un mamón”. Esa que está esperando ansiosa tu caída para levantare o para arrojarse al suelo para evitar que llegues a tocarlo.
Y es que en un caso así los kilómetros se encargan de de fortalecer mas tu unión a esta persona, haciendo que lo que los lazos, frágiles y flexibles, pasen a ser cadenas fuertes y rígidas. De modo que aunque veas a esa “personilla” de año en año y sólo por un día, parezca que la tarde anterior la pasasteis juntos, porque las conversaciones son como al principio cuando pasabais todo un verano compartiendo risas y bocadillos de tortilla, y alargando todo lo posible el momento de la despedida que en la actualidad se ha quedado en un “¡Hasta mañana guapa!”, “mañana te llamo” o “Te quiero” gritado en el último momento.
Manuel, acabo de descubrir que creo haber sentido soledad en algún momento de mi vida, pero, hoy hace ya más de siete años que tu nieta y mi mejor amiga (a la que quiero como una hermana pequeña) se cruzó en mi vida y no me ha dejado sentirme sola ni un solo segundo desde entonces.
Siento no poder ayudarte, ya que hace mucho que no me siento sola, gracias a esa persona que está conmigo.
Me despido con un beso y
Con mis mejores deseos en esa, tu nueva vida.
Martyka González Galván
El pasado Enero recibí una propuesta interesante: Definir la “Soledad” y después de estar todo este tiempo pensando y dándole vueltas a este asunto he llegado a la conclusión de que No lo se. Si, se que podría empezar a filosofar diciendo cosas como que “es algo mas que no tener con quien hablar” o “es estar rodeada de gente y sentir que te falta una sola persona”, pero, sólo serviría para que mi supuesta definición resultara mas “bonita” o interesante y ¿Cómo no? Para engañarte fingiendo conocer un sentimiento que jamás he sentido, y ya me conoces, detesto mentirte.
Todo el mundo cree haberla sentido alguna vez, pero en realidad, nadie sabe a ciencia cierta si eso que siente es soledad o solamente es tristeza, melancolía, angustia, desconsuelo… Porque en mi opinión la soledad no es un sentimiento que sigue una pauta, no puede clasificarse, ¿Cómo podemos catalogarlo? ¿Es ese nudo en la garganta que te impide hablar? No, esa es la emoción. ¿Tal vez es cuando quieres llorar? Tampoco, esas son la impotencia, la rabia, el dolor y en ocasiones la felicidad. Entonces ¿Es cuando crees no tener a nadie a quien confiar ese problemilla que lleva días atormentándote? Y como estas muchas otras preguntas que me arrastran a la conclusión de que dentro de lo abstracto y personal que puede ser un sentimiento la soledad es el más subjetivo de todos.
Para mi la palabra “Soledad” es una de esas que con solo siete fonemas dice muchísimas cosas y todas distintas, desde un: “Sólo es una mala racha” hasta un “¿Qué hago aquí? pasando por: “no hago una a derechas”, “todo me sale mal”, “Total… no le importo a nadie” … y otras muchas conjeturas que se desvanecen al descubrir que alguien te ha dicho “Eres mi amiga”, da igual no ser la mejor, pero ya sabes que le importas a alguien, ¡Alguien confía en ti! Independientemente de los metros o kilómetros que os separen, ya me conoces. Para mi los kilómetros son solo una cifra que te recuerdan que a “x” kilómetros hay cierta personilla que está esperando tu sonrisa para sonreír al empezar un nuevo día, alguien a quien le quema el sonido de tus lágrimas al caer mientras hablas por teléfono y le cuentas que algo no ha salido como esperabas o ha salido mal. Ese alguien que no hace falta que te diga “eres mi mejor amiga” ni “Te quiero”, porque es vuestro secreto a voces y se encarga de demostrártelo. Esa misma persona que parece tener un radar para cuando necesitas escuchar cosas como “tranquila, el tiempo pone a cada uno en su sitio” o “Olvídalo, es un mamón”. Esa que está esperando ansiosa tu caída para levantare o para arrojarse al suelo para evitar que llegues a tocarlo.
Y es que en un caso así los kilómetros se encargan de de fortalecer mas tu unión a esta persona, haciendo que lo que los lazos, frágiles y flexibles, pasen a ser cadenas fuertes y rígidas. De modo que aunque veas a esa “personilla” de año en año y sólo por un día, parezca que la tarde anterior la pasasteis juntos, porque las conversaciones son como al principio cuando pasabais todo un verano compartiendo risas y bocadillos de tortilla, y alargando todo lo posible el momento de la despedida que en la actualidad se ha quedado en un “¡Hasta mañana guapa!”, “mañana te llamo” o “Te quiero” gritado en el último momento.
Manuel, acabo de descubrir que creo haber sentido soledad en algún momento de mi vida, pero, hoy hace ya más de siete años que tu nieta y mi mejor amiga (a la que quiero como una hermana pequeña) se cruzó en mi vida y no me ha dejado sentirme sola ni un solo segundo desde entonces.
Siento no poder ayudarte, ya que hace mucho que no me siento sola, gracias a esa persona que está conmigo.
Me despido con un beso y
Con mis mejores deseos en esa, tu nueva vida.
Martyka González Galván

